sábado, 24 de abril de 2010

Alucinante iluso


Confieso que en ciertas oportunidades soy tan irresponsable conmigo mismo, al igual que Homero. Hace unos días comencé a sufrir de unos intensos dolores lumbares, los cuales me mantuvieron en cama la semana pasada. Me tomaba rigurosamente mis pastillas para el dolor muscular, hasta que llegó el fin de semana. Con él, me dedique a mis cosas, en compañía de viejos conocidos: sangría, fernet y resaca. Como se esperaba, la combinación no fue buena, llevándome a la cama nuevamente.

Para pasar el malestar, procedí a encender mi reproductor de música, ponerme los audífonos y escuchar lo último de Sufjan Stevens: "The BQE". Todo iba bien, hasta que llegué a la siguiente pista:



No se que tan ensimismado ando con mi tesis doctoral, pero al comenzar a escuchar la canción, aparecieron cosas que no estaban dentro del guión: alas flotando, aves volando y colores cambiantes alrededor de mí. Si bien fue algo que pasó en pocos segundos, debo reconocer que me asustó. Tuve, a decir de los estudios en psicología y comportamiento humano, un estado alterado de conciencia.

Recordando las veces que me ocurrió una cosa así, debo referir que siempre sucedieron luego de emociones fuertes (que hasta ahora han sido de felicidad) o al pasar estados de relajación inducida (por anestesia o licor). He conocido por parte de otras personas que les han ocurrido situaciones similares luego del consumo de drogas duras (las cuales no recomiendo ni apoyo en lo absoluto). Igual, dicho suceso me dió ánimos para buscar explicaciones a tal fenómeno.

En principio, y viendo los casos antes referidos, pensé que ésto pasa una vez se alcance un estado de relajación extrema. Pero estos procesos también han sido identificados para casos de meditación profunda (como lo descrito para mevlevíes y monjes budistas), en esquizofrenia en general, en enfermedad de Parkinson y, particularmente, durante los eventos de sinestesia, muy ligado a personajes creativos, como Van Gogh y Baudelaire (y que creo que fue lo que a mí me sucedió). Definitivamente, hay que entender el significado de ésto.

Los estados alterados de conciencia son, por definición, un estado temporal no ocurrido durante el sueño, en donde se amplifica una percepción (recibida por alguno de los sentidos o por combinaciones de estos). Si esto se observa al distorsionar la realidad producto de un estímulo, se tiene un estado de ilusión. Hay varios ejemplos de ello, dados por el arte cinético, el abstractismo y hasta con los mimos.



Por otra parte, si el estímulo no ocurre o no es controlado por el individuo, ya se estaría hablando de alucinación. Sus tipologías son tan comunes como los pacientes existentes hoy en día. No obstante, se observa una generalidad, cimentada en los receptores de dopamina. Acá es donde se pone interesante el cuento.

La dopamina es una amina, de la familia de las Feniletilaminas, similar a otras aminas como las (Oh! Sorpresa!) anfetaminas, importantes estimulantes y alucinógenos. La dopamina es producida naturalmente por los organismos, y actúa en ellos como hormona (liberada por el hipotálamo e inhibiendo la prolactina, relacionándola bioquímicamente en eventos como el coíto) y también participa como neurotransmisor (participando en procesos de cognición, aprendizaje, humor, entre otros). Ésto definitivamente es una combinación letal, ya que promueve los procesos de dependencia-refuerzo-placer, visto en muchos individuos co-dependientes.

En alucinaciones, las conexiones sinápticas entre la red neuronal con el tallo encefálico y el cerebro parecen presentar fallas, así como se ha observado con otras aminas, como las Special K o ketaminas. Las fallas suceden cuando se bloquean mecánicamente los receptores de dopamina. Una vez existe el contacto en dichos receptores, la concentración de neurotransmisores es tal que sucede el proceso antes descrito de amplificación perceptiva. En pocas palabras, una alucinación pudiera biológicamente ser más común de lo esperado por los psiquiatras, e inclusive poder ser tratada con el uso de fármacos que afecten a la red neuronal (i.e. drogas que estimulen la conexión celular) y no a la producción de neurotransmisores.

Ya saliéndome del tema de la alucinación, y enfocando mis ideas a otro lado, creo que en las últimas líneas he dicho mucho, muchísimo más bien, pues mi explicación se basa en propuestas teóricas, que de a poco han presentado avales empíricos. Para la preparación de este post, me hojeé un estudio que resultó ser de gran impacto para mi. Fué publicado por la revista Science en 1990, en donde se refieren a que la dopamina no solo actúa como neurotransmisor y hormona, sino a su vez como regulador de la expresión génica, inclusive en etapas de la formación celular. Con esta sencilla molécula no solo se pudiera controlar los procesos de transmisión de señales nerviosas, sino también procesos de aprendizaje, humor, placer y hasta en la reconstrucción de redes dañadas. Quizas lo que hace Neo en Matrix pudiera llegar ser real.



Interesante!!!!

Silencio


Siendo apenas un chico de pocos años, me interesé por el arte del origami. Mamá, viendo mi interés (y mi obsesión), terminó por desistir a mis deseos y comenzó a comprarme folletos, magazines y hasta un libro, que extravié mientras era adolescente.

Mis primeros modelos fueron los básicos barquitos y aviones de papel. De allí continuaron los diseños de animales, en los que me inventaba un mundo, así como Bastian en The Neverending Story (de Michael Ende). Luego me dediqué en hacer cosas más abstractas. Recuerdo que estando en el cole, hice un trabajo de recuperación de la cátedra de Arte, donde me ideé un poliedro, y de éste se proyectaban pirámides de base pentagonal, formando así una estrella tridimensional de varias puntas. Tanto le gustó al profesor que se lo llevó a su casa, le abrió un hueco, le puso un bombillo e hizo de éste una lámpara.

Ya ustedes pensarán que, luego de varios meses sin mensaje alguno, estoy acá hablándoles sobre el origami y mis experiencias con tal arte. Y pues, esto es sólo el motivo para excusarme por este largo silencio que he tenido, al no agregar más comentarios a mi blog durante este tiempo. Y es que, como les voy a comentar, a veces los silencios son necesarios.

En el libro que extravié de origami pude aprender que dicho arte no es solo arte, sino también una manera particular de reducir al mundo en papel y lo que éste rodea. La figura que uno representa al final del arte no sería figura sin el espacio vacío contenido en el papel. Los vacíos, así como los silencios en la música, son fundamentales en las buenas obras. Esta es la intención que he querido mantener con este blog. Por ello, me he tomado un buen tiempo para mi.

Y pues, durante estos meses, me he dedicado a mi postgrado y a la tesis doctoral, intitulada De extremis aviae, o buscando los límites morfológicos al vuelo en las aves. Ya pienso que para el año que viene, si todo va marchando bien, pudiera culminarla. No he perdido el buen hábito de leer y cocinar, y también ando dedicado en un par de publicaciones que espero y tengan salida.

Ya sólo me queda reiterar mis excusas, y dedicarme a optimizar el tiempo para ir colocando más posts en este blog.

Gracias por la fidelidad al leerme, que espero se mantenga en el tiempo.

sábado, 29 de agosto de 2009

¡¡Peripatético!!


No se porque cuando uno vive una situación de choque, autoevaluación, replanteamiento y reconsideración de las cosas, uno termina por hacer una de estas 5 cosas: la escritura de narrativa rosa, el uso de drogas duras, el sudoku, bailar bolero a solas en una pista de baile donde todos lo que están es inspirados con el regaitón y acudir a los clásicos. Este post habla de un clásico atemporal, el cual suelo acudir (como ahora).

La foto con la que abro este post no corresponde a un retrato de familia (aunque quisiera). Para los que no lo conocen, se trata del busto de Aristóteles de Stagira, el cual es una copia romana (cerca del siglo I a. C.) en mármol del busto original elaborado en bronce por un escultor (cuyo nombre no recuerdo), y que se encuentra expuesta en la Colección del Obispo Ludovisi, en Villa Ludovisi, Roma. ¿Hice bien mi tarea? La verdad es que no. Siempre he sido admirador de estas artes y, en especial, del representado en tal escultura.

Aristóteles es ampliamente conocido por sus aportes a la humanidad. Su legado es harto conocido y, sin lugar a dudas, lo hace meritorio a ser uno de los personajes más importantes de la humanidad. Sus libros y ensayos son constantemente re-impresos, lo que indica que sus ideas son actuales por siempre.

Entre lo que tenemos hoy en día de él, y que pudo conservarse al paso de los años, los elementos climáticos, las mareas, los movimientos sísmicos, la quema de la biblioteca de Alejandría, el paso de Cristianos, beduinos, camellos, arena, Cristianos, las cobras, los mercaderes mediterráneos, las Cruzadas (i.e. ¡Los Cristianos de nuevo!), los renacentistas y, por supuesto, las consideraciones de la Iglesia en Roma en los siglos del "descubrimiento" (¡¡Oh!!), se tienen unos libros de vital importancia para los que trabajamos en Zoología. El compendio de tratados para Animales incluye los libros de Historia Natural (Historia Animalium), Anatomía (De Partibus Animalium), Locomoción (De Motu Animalium), Cambios y Comportamento (Incessu Animalium) y Reproducción (De Generatione Animalium). Valga entender que Aristóteles es considerado también el padre de la Zoología y el primero en establecer un sistema de organización (clasificación) animal.

Cada libro es imperdible. Sus citas son inolvidables. Recuerdo una de ellas, donde habla acerca de la transformación que sufren las aves durante otoño, convirtiéndose en invierno en sapos. Ésta es la referencia escrita más antigua que tengo conocimiento acerca de las migraciones de aves. Otra de ellas, la cual leí en De Motu Animalium y que repite en De Caelo (Sobre el Cielo, un libro relacionado con la astronomía), establece que la locomoción es un principio que todos los cuerpos tienen inherentes en ellos, lo cual la hace relacionarse al quinto elemento (o Éter), explicación profundamente influenciada por su maestro, Platón.

A continuación les dejo los links para acceder a los libros que hago referencia. Igualmente, pueden revisar el material completo que constituye el Corpus Aristotelicum.


¡Disfrútenlos!

jueves, 13 de agosto de 2009

Apatía


Existen algunas lecturas que te dejan mucho, pero que el conocimiento que vas tomando lo desplazas al olvido, producto de tu día a día. Me ha pasado y mucho. Tanto que estoy pensando que estoy aprendiendo por una suerte de ósmosis y no por otra vía. Un ejemplo de esto me ocurrió con unos escritos filosóficos (en una versión traducida y digerida para niños) que leí hace n años (Gracias má por esos libros del Círculo de Lectores). El texto relataba la paradoja del Asno de Buridán. No voy a explicarlo, pues montones de páginas web lo dicen mejor de lo que yo puedo. La cuestión es, y preparando el material para este post, que me recordé de tal relato. Y es que la ciencia en mi país, Venezuela, está como aquel asno.

¿Que por qué digo tal barbaridad? Revisemos nuestros antecedentes. Hacer ciencia en Venezuela no es una labor fácil. Los lugares de trabajo en donde te permites hacer ciencia se restringen a pocos centros de investigación, universidades y algunas ONG's que tienen diversas labores de lucro. Estando dentro, las condiciones de empleo no son del todo buenas, logrando ver como personas con trabajo técnico, administrativo y obrero tienen mejores beneficios de lo que un investigador puede.

Esto siempre lo ha sabido el Estado. De allí que políticas de ayuda, financiamiento y formación se han mantenido, con cierta regularidad, hasta que llegó la Revolución, que no es otra cosa que la revisión estructural del sistema que rige toda actividad en Venezuela, con el inicio del período presidencial 1999 - . La ciencia se vio afectada por la Revolución, pero lamentablemente más tarde que otras actividades de similar importancia. Debo reconocer que tales esfuerzos e intereses en la ciencia cobraron mayor notoriedad en el período 2005-2006, durante el paso de la Dra. Yadira Córdoba por el (antes conocido como) Ministerio de Ciencia y Tecnología. De allí salieron planes, programas y leyes que ayudaron a la comunidad científica en general (¡Eh! Y no la defiendo. No me vayan a calificar de Cordobista).

No obstante, otra cosa estaba ocurriendo tras bastidores. La producción científica venezolana estaba (lo está y pienso que lo estará por un buen tiempo) decayendo a niveles alarmantes. El articulo de Cassasus (2009) sobre la ciencia en Venezuela expone cifras que indican un descenso importante en el número de publicaciones en revistas arbitradas. Posterior a eso, la diatriba comenzó. ¡Qué si es la politiquería!, ¡Qué es una estrategia para desvirtuar los avances de nuestra ciencia! Patrañas. La respuesta es solo una: Apatía.

Y razonablemente la apatía nos da por una falta de seguridad profesional, académica y personal que nos mantiene constantemente tratando de sobrevivir y no de producir. Esto parece ser algo común dentro de otras comunidades profesionales en mi país. Mucho en culpa porque todo el esfuerzo político que debería atender áreas esenciales, se encuentra dedicado a la cristalización de un modelo de país planteado hace 10 años, cosa que nos mantiene atrasados en distintas áreas en comparación a otros países de la zona.

Hoy en día estamos básicamente como el asno con el que comencé este post: entre la continuidad política que llevábamos en décadas pasadas y la elección de un proyecto absolutista que no termina de cuajar y que tiene como garantías para la ciencia el desarrollo de sectores esenciales para el crecimiento del país. Como el asno, sabemos lo que no queremos, pero aún no nos decidimos por lo que queremos. De vivir el país un modelo político planteado en la segunda opción, ¿qué haremos los que no nos dedicamos a esas ramas esenciales de la ciencia en nuestro país? Esta pregunta es causante de mis pesadillas más comunes.

Desde mi humilde posición no puedo dar sugerencias actualmente sobre planes para contribuir en el fortalecimiento y crecimiento de la ciencia en este lado, pero si puedo ver que tendríamos pocas alternativas si no existe un compromiso serio entre el estado, los sectores productivos y los organismos generadores de conocimiento y tecnología. Solo espero que, de generarse un dialogo de tal magnitud, nuestra apatía no se contagie.

sábado, 4 de julio de 2009

Un científico social y liberal




Hace un tiempo, entre mis navagueos para buscar ideas que me hagan salir de mi procrastinante estadio, me encontré con la red Mendeley. Pero, ¿y qué es eso? ¿para qué me sirve?

Mendeley es una alternativa gratuita para la difusión y búsqueda de artículos científicos vía web o mediante el uso de un software que descargas desde la misma página, previo registro. Si bien está en su versión beta, Mendeley permite que los científicos (como los que admiro y como lo pretendo ser) puedan compartir sus artículos publicados y hacer colaboraciones en línea en un ambiente bastante sencillo de utilizar.

La idea surgió a fines de 2007, combinando aspectos de redes sociales, de comunicación y científicas, como las que conocemos con Facebook, My Space y Scielo, entre otras. Las aplicaciones que ofrece son muchas, como la posibilidad de adjuntar directamente las referencias de los trabajos que consultas en un documento de texto, cosa que me parece una ma-ra-vi-lla.

Pero mi impresión vá mas allá de eso. Veo con agrado como la tendencia actual es la de ofrecer gratuitamente los artículos en línea, saltándose el paso de estar suscrito a las revistas importantes (y en las que tienes que ir pagando tu anualidad). Ejemplo de ello son estos recursos como Mendeley, Lumifi, MacResearch y ResearchGate. También las páginas que tienen profesores, estudiantes de postgrado y laboratorios de investigación, en donde además de publicar sus listas de trabajos realizados, también adjuntan enlaces directos de descarga en formatos pdf, doc y djvu.

Esta tendencia se ha medido con el Factor de Impacto, que es un índice que muestra el número de publicaciones que genera y que son citadas (por año) en una determinada revista. El Top-10 de las revistas más citadas, publicadas por Scy-bites para el año 2006 muestra como revistas con gran contenido en línea gratuito como PNAS superan otras importantes como Science.

Creo que la idea de la masificación de la información empleando dichas vías está creando una corriente de visitas a tales portales que va superándose día a día. Esto debe considerarse al momento de preparar una publicación, pues lo relevante de la investigación no se centra en el hecho en sí de realizarla, sino en cuantas ideas adicionales genera ésta.

Todo esto me traen buenos recuerdos... Jamás olvidaré esas sabias palabras que escuché de una Feria del Libro de Buenos Aires a la cual tuve oportunidad de disfrutar: al derecho al conocimiento no se le puede poner precio.